El programa de ejercicio físico para la tercera edad favorece la autovalencia del adulto mayor, potenciando las habilidades que se han deteriorado con el pasar de los años y que son caracterizados por una pérdida en la funcionalidad para realizar las actividades de la vida diaria.

Este programa se inicia con una evaluación de la capacidad física y funcional y de los objetivos propios de cada paciente. Según las evaluaciones se realizará un programa en función de tres ejes principales: Aumento de la Fuerza muscular, Ejercicios de prevención de caídas y entrenamiento cardiorrespiratorio.

Durante todas las sesiones se lleva un control de la frecuencia cardiaca, presión arterial y glicemia según sea el caso, además se mantiene un control de la percepción del esfuerzo.