LUMBAGO EN EL DEPORTISTA

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El lumbago (dolor columna lumbar) es la enfermedad músculo-esquelética regional más frecuente a toda edad y en todos los estratos socioeconómicos de la población y corresponde a un dolor en la región baja de la espalda. Más del 90% de los casos corresponde a un lumbago de tipo mecánico, secundario a lesión de músculos o ligamentos, en el cual el dolor aumenta con la actividad y cede con el reposo, aunque si se está sentado o de pie mucho rato también se genera dolor. Un 5% corresponde a lumbagos por hernias.

Aunque el deporte es conveniente y recomendable para la espalda y la salud en general, la práctica inadecuada de algunos deportes puede ser perjudicial para la espalda, especialmente para quienes los practican sin la preparación física adecuada.

A continuación daremos a conocer algunas recomendaciones para evitar posibles complicaciones:

Práctica regular e intensidad progresiva. Evite grandes esfuerzos deportivos después de largos períodos de inactividad. Es conveniente mantener los hábitos deportivos durante todo el año, y cuando sea posible aumentar su intensidad o frecuencia, hacerlo de manera progresiva.

Desarrollo de la musculatura. Es conveniente realizar un programa de ejercicios que desarrolle adecuadamente la musculatura de la espalda y de los abdominales, antes de practicar deportes que requieran su participación.
Entrenamiento adecuado. Debe preparar especialmente la musculatura que trabaje más en el deporte que vaya a practicar, y antes de iniciarlo es conveniente un período de calentamiento.

Estilo o técnica deportiva. Es fundamental el uso de un estilo o técnica correcta, que incluye el cumplimiento de las normas de higiene postural aplicables a cada deporte.

Material deportivo. La utilización de un adecuado material puede disminuir el riesgo de que un esfuerzo deportivo desencadene en una crisis dolorosa. Preocúpese de utilizar zapatillas adecuadas, con buena amortiguación y livianas.

Deportes con mayor riesgo. todos aquellos que obligan a realizar movimientos de flexo-extensión de la columna, torsión brusca o mantenida, que someten la columna a vibraciones e impacto, o que tienden a desarrollar más la musculatura de un lado que la del otro (ej: trote, tenis, squash, golf).

¿Son útiles el ejercicio y las fajas? Los ejercicios de espalda no benefician en la fase aguda. Después de diez días se recomienda una rutina de 20 a 30 minutos diarios (tres veces por semana) de ejercicios aeróbicos sin impacto (caminar y nadar, por ejemplo) para luego agregar ejercicios de estabilización lumbar. Las fajas, los corsés y demás soportes de espalda no evidencian utilidad.

¿Se necesita kinesioterapia? Si el dolor se alivia espontáneamente, no es necesaria en la fase aguda. Si el dolor no cede espontáneamente se recomienda realizar kinesiterapia, la cual se orientará a la restauración funcional, educación postural y estabilización de la columna y la pelvis. Mientras se encuentre con lumbago evite malas posturas, realizar deportes con impacto o ejercicios con cargas elevadas.

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